La oniroteca en cuarentena

Sueños en tiempo de pandemia

 

"Era un lugar extraño pero acogedor, una gran montaña repleta de vegetación. Saliste de entre los árboles como un gigante del mismo tamaño que aquella montaña y me abrazaste grande, enorme, sincero. Y yo me abracé a ti fuerte, para sentir esa seguridad y calma que sólo puede dar un abrazo. De repente mi cuerpo se deshizo en minúsculas partículas que resbalaron entre aquellos brazos de gigante y... unos instantes después aparecí caminando con los pies descalzos por una playa de arena blanca, acariciada por las olas de un mar tranquilo, lleno de luz... "

Elena 02-04-2020

Sueño compartido por el proyecto Sueños en Tiempos del Coronavirus, de la Fundación el Instante. https://www.elinstantefundacion.org/suenosentiemposdelcoronavirus 

abril 2020

Sueño LVI

"Soñé que un chavo con el que salí dos veces, que conocí en una aplicación, de repente veía en facebook una nota que decía "se busca fulano de tal" por secuestro de no sé qué. Y todo mi sueño me la pasaba justificando las razones por las que...y es que en el sueño como que daban todas las características de que era él. Pero era un 99% seguro que era él y durante todo mi sueño yo estaba como justificando por qué no era. Qué verguenza y cuando me desperté dije: no, entonces todo fue un sueño".

M.A. Mujer, México, 30 años 1 de abril de 2020.

Sueño LVII

“Al comienzo de todo esto soñé que me sentaba al lado de mi yayo Ricardo, en su sillón granate, en el apoya brazos como siempre hacia... Teníamos una relación muy especial nos entendíamos, éramos almas gemelas con 60 años de diferencia... El murió por enfermedad respiratoria hace 7 años y yo trabajo en microbiología, quizá por eso este sueño... Me senté a su lado y le conté lo que estaba pasando, era consciente de que él ya no estaba e íntimamente y sin filtros le relataba como veía acercarse la pandemia que estamos viviendo, cómo me aterrorizaba la situación, lo que veía cada día en el hospital, y a la vez cómo visualizaba el cambio positivo de la sociedad, hablamos durante horas... Más que un sueño cuando desperté fue una experiencia atemporal con él, que sé que me entiende y que al no estar viviendo esto podía expresarme libremente...”

Sueño LVIII

“A veces tengo este micro sueño entremezclado con otros, siempre la misma imagen y el mismo sueño... Un plato de comida indiferenciable, como vista con cierto aumento al microscopio, donde aparecen millones de bichitos correteando por ella, son minúsculos. Tras observarlos detenidamente dudo en seguir comiendo y aunque nunca veo realmente el final, jugueteo con el tenedor buscando un trozo que pueda llevarme a la boca".

Sueños LXVII y LXVIII mujer, 35 años, Madrid, 2 de abril de 2020. 

Grete Stern

Sueño LIX

"Estoy en un café que está siendo nuestro, o mejor dicho, su centro de operaciones. Hay unas diez, doce personas a mi alrededor. Están magullados, cansados. Algunos comen, otros duermen sobre las sillas. Yo llevo un delantal negro y voy de un lado a otro sirviendo café, en jarra americana. Como si fuera un Diner de las películas, pero en realidad el café está lleno de zapatos... es una zapatería, que de alguna manera hemos ocupado como zona de encuentro. Todos practican y relajan. Dejan sus poderes expuestos, como si fuera algo normal. Hay un chaval con una fuerza increíble.

Una señora que parece de plastilina. Veo colmillos, garras, látigos... Y me siento fuera de lugar. Siento que no puedo hacer nada más allá que poner café. "Hay que volver a salir" dice uno. Entonces me quedo sola. En silencio. Pienso en lo que me gustaría poder ayudar ahí fuera. De pronto veo cómo se mueven las tazas. Soy yo, es mi mente. Comienzo a recordar cada uno de los poderes que tenían cada uno de ellos, y como por arte de magia... empiezo a tenerlos yo... uno a uno. Me imagino abriendo un portal a otro lugar, y aparece frente a mi una luz cegadora. La cruzo. Me voy a salvar el mundo".

Laura, 40 años, Madrid. 2 de abril de 2020.

Grete Stern

Sueño LX

UN VAGO SUEÑO DE REVOLUCIÓN

“Suena el teléfono: ‘¡Marco!, ¿dónde estás?’ Me visto volando. Suena el despertador: (horror) me despierto otra vez. Estoy en una cama diferente, la habitación esta vacía y pintada de negro. Es el primer día después de meses de confinamiento y estoy llegando otra vez tarde a trabajar (aunque no sé ni cuál es mi oficio). Mientras me visto corriendo me doy cuenta que todo era un error, que ese trabajo no tenía nada que ver conmigo... Aunque en realidad: no quería ir a trabajar.

Me levanté y salí al balcón (aún era de noche). Grite con todas mis fuerzas: NO VOY A IR A TRABAJAAAAAR. Todos comienzan a gritar. Me despierto otra vez".

Marco, 33 años, Barcelona, 3 de abril de 2020..

Sueño LXI

"Videollamada de amigas. Todas queremos ver al bebé- ¡Ponnos al bebé, pónnoslo! - La cara del bebé está ahora en primer plano, ocupa ahora toda la pantalla. Yo agarro mi Tablet como si fuera el mismo niño: la beso, hago pedorretas en el centro de la pantalla, arrumacos, tonterías, cariñitos…La madre del niño corre angustiada, aparece en la imagen junto a la criatura: - “¿qué habéis hecho desgraciadas? ¡Habéis infectado a mi bebé! – No lo entiendo, no sabía que podíamos infectarnos a través de una pantalla- ¡No lo sabía, te lo juro! ¡Lo siento! ¡nunca quise hacerle daño! - La angustia y la culpa es abrumadora, tanto, que me despierta en mi cama entre sudor y lágrimas".

Leticia, 29, Londres, 3 de abril de 2020.

Grete Stern

Sueño LXII

01.04.20

No tengo tiempo que perder esta noche es la boda! La camisa blanca me queda fenomenal, pero los pantalones están manchados de arena (seguro que Manuela tiene la culpa) Tengo que encontrar alguna tienda abierta para poder comprar unos pantalones, que suerte que me acompaña una lugareña en este pueblo caribeño….

Sueño LXIII

02.04.20

Sala de cine: Javito y yo Palomitas Pantalla The Joker by Quentin Tarantino….

Secuencia de sueños de Miguel, 45 años. Madrid. 1 y 2 de abril de 2020

Sueño LXIV

"Antes de comenzar el sueño es necesario dar una información a modo de introducción. Convivo con una gata y un perro, Nora y Cohen respectivamente. La primera es una gran madrugadora. Cada mañana a eso de las siete, rasca con vehemencia la puerta del armario del dormitorio. Al poco del escándalo Cohen, mostrando una habilidad e inteligencia asombrosas, enciende la luz y se larga al pasillo. Allí ambos se sientan junto a la puerta principal a la espera de su ansiada libertad. Al abrir, Nora corre a la caza de grillos o lo que sea que haga cuando se esfuma. Cohen orina en el jardín y vuelve a su lecho. Yo hago lo propio y retomo el sueño hasta que, como si de Bill Murray en el día de la marmota se tratara, se repite la misma pesadilla incómoda e irritante desde hace unos días: Amanece y los primeros rayos de sol entran por la ventana. Soy un perro, o un gato, o yo mismo, no lo sé muy bien… me invade una sensación kafkiana mientras rasco la puerta principal con ahínco. Estoy nervioso. Un impulso incontrolable me empuja hacia el exterior haciéndome arañar el marco de la puerta sin cesar. A mi alrededor todo está en silencio.

Fin.

Al despertar cada día reconozco turbado el mismo sueño recurrente. La misma pesadilla. Hasta que esta mañana ha ocurrido algo aún más intrigante, tras el rascar interminable, por primera vez he visto el exterior: Yo sigo encerrado. Al otro lado de la puerta un hombre orondo y sudoroso de mediana edad, con el torso al aire, sujeta un par de catanas afiladas y relucientes mientras grita y jalea esperando poder cortarme en trocitos. No tengo miedo. Mi fijación sigue siendo la misma, escapar, salir de allí. En ese instante me he despertado entre sofocos con una noticia del día anterior en la cabeza. En ella se veía a un hombre orondo y sudoroso de mediana edad que gritaba en medio de la calle mientras bamboleaba dos inmensas espadas.

La policía lo rodeaba tratando de detenerlo mientras el hombre gritaba y gritaba. — ¡No se acerquen! ¡¡Tengo coronavirus!! ¡¡Tengo coronavirus!! —En su brazo la clásica pulsera de paciente del hospital hacia saltar las alarmas. Efectivamente se había escapado. Quizás presa del pánico. Puede que debido a los delirios causados por la fiebre. O quién sabe, tal vez no soportaba estar encerrado entre aquellos muros que albergan semejante desazón. Por mi parte, esta noche tras otro día de confinamiento, volveré a mi cama sabiendo que a eso de las siete comenzará de nuevo el ritual. Nora queriendo salir rascará. Cohen queriendo salir encenderá la luz. Y yo… yo queriendo salir soñaré".

Miguel, 34 años, Almería, 10 de abril 2020

Grete Stern

Sueño LXV

"En una casa grande, en España, paso los días con mi madre y hermanas mayores. He adoptado tres perros que encontré abandonados en el parque. Por la noche, sentada en el retrete haciendo pis, me doy cuenta de que ya me quieren. Uno de los perros apoya su cabeza en mi tripa, me hace saber que están bien aquí con nosotras. Brittany y su novio Duncan también están en la casa. El gobierno español no les deja estar aquí, y el gobierno canadiense les pide que vuelvan para servir a su país.

No se quieren marchar, no le podemos dejar ir. Necesitamos dinero para pagarles una especie de visa que les permita quedarse en España. Duncan comienza a comprar y vender perlas de ostra por internet. Mi madre igualmente sorprendida y encantada de su capacidad para hacer tanto dinero tan rápido. Deniegan la visa. Pero yo tengo la solución: me caso con Brittany, y una vez ella obtenga sus papeles, se casa con Duncan. Una pena que no esté permitido el matrimonio a tres. Vamos a la iglesia, toda la familia espera.

Yo me voy a casar con Britanny, pero luzco como un enclenque inglés de pelo naranja llamado Will. Enrique (el mejor amigo de mí padre y el padre de mí mejor amiga) y su familia quieren hacer un viaje que tiene planeado desde hace tiempo. Voy en el coche con él. Le van a poner multa. No se puede ir a ningún lado durante el estado de alarma. La calle está vacía, perdámonos, vayamos hasta donde nos dejen. Atravesamos unas vías de tren bordeadas de muérdagos altísimos que son árboles. Un manto de frutos rojos cubre el suelo. Una cuesta, gigante, quiero conducir.

Creo que estoy soñando así que me coloco en el asiento del conductor, piso el acelerador y a volar. Las gasolineras están cerradas, tenemos los kilómetros que nos permita el depósito para conducir sin destino. Evitamos los controles de policía... hay varios en las incorporaciones de autopista. Ahora camino. Todo el mundo toma el aperitivo. Han reabierto los bares para tomar el aperitivo. Aceitunas, tapas, paella.... hasta una pastelería llena de ancianos engullendo bollitos de crema con el café.

Leticia, 29 años, Londres, 10 de abril 2020

Grete Stern

Sueño LXVI

"Eran los primeros días de este tiempo “inexperimentado”. Aun dormía de un tirón y me levantaba descansada. Hasta que empecé a soñar ... En realidad, empecé a recordar. Para los neurofisiólogos eso significa que el descanso no ha sido óptimo. Pero a mí aquel sueño me trajo paz. Buscaba con insistencia un teléfono para llamar a mi madre. Hasta que lo encontré. Estaba bien, el virus la había respetado … Yo me quedé tranquila y me desperté feliz. Por fin había hablado con mi madre … Tan guapa, mi madre … muerta hace diez años".

Rosa, 21 de abril de 2020.

Sueño LXVII

"Sueño que estoy en un pub en la cola esperando para ir al baño y Madonna está detrás mio, así que empezamos a hablar como si nada. Me contó toda su vida".

Andrea,19 de abril de 2020.

Sueño LXVIII

"Estaba yo, parece como de vacaciones en un hotel, sola durmiendo, y de repente me despierto y veo en la lámpara que hay encima de la cama, una tarántula marrón, asquerosa, llena de pelos, y como que quiere bajar. Entonces yo me emparanoio y digo, ¿qué hago? ¿Cojo el teléfono y llamo a recepción o salgo corriendo..? Por supuesto salí corriendo porque tenía miedo que al coger el teléfono me saltara encima.Salgo corriendo de la habitación, con el pijama puesto y todo, y trataba de bajar a recepción pero no conseguía llegar nunca, porque era como un laberinto, no había ascensor por ningún lado.."

Gemma, 20 de abril de 2020

Sueño LXIX

"Estoy de viaje, camino por un aeropuerto en el que los empleados del servicio de información dicen que están cansados y no informan, no atienden… Tampoco hay paneles con las llegadas y salidas de los vuelos, hay una crisis, pero no hay histeria, todo sucede sin ruido... He coincidido por casualidad con un amigo de la infancia y el se adelanta a buscar la puerta de embarque mientras yo voy a devolver mi coche de alquiler, pero un coreano en un lamborghini amarillo hace un recorte, un quiebro y no me deja hacer la maniobra … Mi única posibilidad es llamar a mi amigo por teléfono, creo que gracias a el encontraré la puerta y podré volar... Me levanto muy excitada sexualmente."

Rosa, 25 de abril 2020

Sueño LXX

"Andando por una calle apartada, veo aparecer un tractor antiguo, creo que es un modelo soviético de la segunda guerra mundial. Lo extraño es que las ruedas delanteras, han sido reemplazadas por grandes discos metálicos, finos y dentados, Me doy cuenta que son discos de sierra, dentados,el metal es oscuro y brillante, pavonado como los cañones delos fusiles. La zona está desierta, para el vehículo y veo que el conductor es un joven, que baja desmonta esos dos discos de corte y lo ensambla a unos hierros, se monta y sale pedaleando en su bicicleta desapareciendo por un parque al fondo".

Sven, 12 de abril de 2020.

 

Sueño LXXI

"Soñé que tenía una larga melena, y cada vez que me tocaba el pelo, se desprendían más y más guedejas hasta hacer madejas de lana, no llegué a ver si me quedaba calva".

Elvira, 10 de abril de 2020.

Sueño LXXII

"Yo dejaba la gran ciudad. Debía tomar un tren o autobús que me llevaría al aeropuerto. Arrastraba mi maleta y preguntaba a los transeúntes donde staba la estación. Cada uno me robaba la maleta, que reaparecía y me era robada continuamente".

Andrés, 10 de abril de 2020.

Sueño LXXIII

"Sueño que me veo dibujado en un espejo, de pronto ese espejo se hace mucho más claro, y la imagen que veo va cambiando: soy la sombra de mi mismo, que me observa".

Sven, 10 de abril de 2020.

Sueño LXXIV

"Soñaba que estábamos en un hotel en la playa, mi familia, mis amigos y yo. De repente todo el mundo sacaba su móvil y se enteraban de que yo había hecho algo muy malo la noche anterior".

María, 2 de abril de 2020.

Sueño LXXV

"Voy a trabajar y me subo al ascensor. Pulso el botón de mi piso y empiezo a subir. El ascensor no para en la planta indicada. Sube y baja sin pausa ni control pese a que yo presiono todos los botones para detenerlo. Finalmente para en una planta. Bajo y está todo vacío y apagado. Recorro los puestos de trabajo buscando alguna señal de vida, pero no encuentro nada. Voy a las escaleras y empiezo a bajar a pie. Me caigo y me hago una herida en la frente. Me recupero y sigo bajando hasta que encuentro una planta iluminada y con gente. Voy corriendo y les cuento a gritos lo que me ha pasado. Todos me miran sin decir nada. De pronto me doy cuenta de que estoy descalza, en camisón y con sangre que me cae por la cara".

Rosario, 1 de abril de 2020

Sueño LXXVI

"Comíamos en un restaurante luminoso y amplio y de mucho lujo, blanco y en Madrid, pero muy bueno. Y mi padre sordísimo hablaba con un guapisimo y elegante (¿?) con bigotito y engominado Antonio López, admirador de mi padre entregado, y alrededor muchas marujas amigas de mi madre y fachas. Preparábamos un viaje a París, y buscábamos en nuestros cuadernos sitios en los que comer y beber mientras trabajar. Querían echarnos,pero no, ..teníamos un encanto andregrragund muy bonito".

Javier, 19 de abril de 2020

Sueño LXXVII

"Entro en mi casa es muy alargada y llena de habitaciones, unas a continuación de otras , se entremezclan, la apariencia es de paredes y estancias desnudas, como cuevas, todo redondeado, sin ventanas, hay luz aunque no es ni natural ni eléctrica, pero hay claridad aunque como si focos iluminasen paso a paso. Sé que la casa es el interior de una ballena.Siempre voy buscando la salida, no la encuentro y estoy rodeada de gente que habla y habla y habla sigo atravesando estancias, no respiro bien, pero no es angustioso, por fin veo la salida y salgo a un balcón con barandilla redondeada que da encima de un mar súper azul y un sol brillante y claro . No hace ni frío ni calor".

Carmen, 19 de abril de 2020.

 

Los sueños LXVI al LXXVII han sido compartidos por el proyecto Sueños en Tiempos del Coronavirus, de la Fundación el Instante. https://www.elinstantefundacion.org/suenosentiemposdelcoronavirus

Sueño LXXVIII

"Estoy en una casa muy grande y hay mucha gente. Cada uno tiene su habitación. Hay una fiesta con amigos pero al rato vuelvo a mi cuarto y es ya de noche tarde. Voy a cerrar la puerta, que es sólida de madera, y siento que hay algo al otro lado. De repente veo una mano muy peluda y con garras que trata de impedir que cierre la puerta, me asomo y veo que es una especie de animal/hombre y veo su boca llena abierta llena de colmillos. Me asusto mucho y empujo con fuerza la puerta y al poco de forcejear, la cierro. Recuerdo sorprenderme de mi propia fuerza".

Andrea, 27 de abril de 2020

Sueño LXXIX

"Estoy dentro de una cavidad, creo que es un huevo gigante, en el suelo hay trozos de espejo rotos. Cojo uno y me miro. Encima de mis hombros han crecido semillas, algunas están echando raíces y tallos. No sé qué hacer."

Sven, 27 de abril de 2020

Sueño LXXX

“Estaba sentada en la mesa y tenía puesto un mantel de los bonitos de lino blanco con figuras bordadas de colores preciosos -era una mezcla de varios manteles y servilletas antiguos que tengo de mamá; uno más clásico blanco bordado y otros de merienda de los que tienen flores, pájaros y personas-. Según estaba comiendo las figuras empezaron a ponerse de pie, a moverse y a bailar. Me desperté emocionada y me fui corriendo a escribirlo en el cuaderno de sueños”

Agua, 24 de abril de 2020

Sueño LXXXI

"Rodaba una película en el río Tormes. Las truchas mutaban a extraños seres imaginados por Julio Verne. Mi pierna se convirtió en un pulpo." Gabriel, 20 de abril de 2020

Sueño LXXXII

cabo de ver a un vecino dar la cuarta vuelta a la manzana con la barra de pan en la mano envuelta en un periódico. A su paso firme y marcial, la barra bajo el brazo derecho asoma como la lanza del hidalgo manchego. No sigas por ahí, Nunci, que así te sales de lo tuyo. Cuando el vecino se apresta a dar la quinta vuelta, dejo de seguirlo con la mirada por aquello de no querer acabar peor que él. Y aquí es donde entra mi sueño, al advertir el parecido de este vecino con el San Andrés cuyo martirio yo recreo en mis sueños desde que empezó la pandemia, con su crucifixión en aspa y su cara nimbada de luz. San Andrés es el titular de la parroquia de al lado de casa, pero tengo muchos amigos que, en cualquier latitud, el escritor Arístides Naranjo en Cuba, por ejemplo, estos días sueñan con él. Por qué? La iglesia de San Andrés tiene 7 cipreses. Me los conozco muy bien porque es en ellos donde mi vista reposa en medio de los ardores del confín. "Del uno al otro confín" , que diría Espronceda, que esto no se acaba nunca ni se ve el final, basta Nunci, Pues estos cipreses simbolizan como nadie la esperanza, por algo su nombre latino semper virens encarna la resurrección. Entro al templo (tienen la delicadeza de abrir por la mañana) y veo a San Andrés con esa cara luminosa propia de quien no debe nada a nadie ni espera nada de nadie, y comprendo que cada vez veo a más gente así por la calle"

Nunci, 20 de abril de 2020.

Sueño LXXXIII

"Soñé que me despertaba , que iba al baño , que al volver me encontraba con que alguien dormía en un costado de la cama , arrebujado , , me acosté y conseguí dormirme , me despierto otra vez , mi cama se ha dividido en tres partes y hay dos individuos más cada uno en una parte , me levanto y les digo ; ¡ levántense ! ¡ que hacen aquí ! , no contestan , , levanto una sabana y descubro un brazo , el brazo me dice “ no des la lata “ , levanto otra sabana y descubro mi cabeza que me dice : “ vuélvete a la cama".

Alberto, 28 de abril de 2020.

Sueño LXXXIV

"Voy a habitar una nueva casa, en un edificio del centro, antiguo y magnífico. No se dónde está mi apartamento, no me han dado el dato. Tendré que deducirlo, solo tengo una llave. Los primeros 4 pisos están ocupados por comercios, como grandes almacenes de espacios diáfanos apoyados en columnas: una gran farmacia, de ropa, los otros no recuerdo. Entonces mi apartamento tendrá que estar en los último pisos. No, ya están habitados, aunque no entiendo muy bien cómo se accede a esas casas, porque las mujeres que me encuentro salen de pasillos muy blancos que se cortan continuamente con quiebros de pared, blanca, impoluta. Quiero hablar con los inquilinos, con un portero, pero hinchan los carrillos y no me dicen. Finalmente encuentro una cerradura al final de una larga correa de cuero que viene de una puerta o una pared, es raro pero no me importa, me afano en usar mi llave. La llave se ha vuelto blanda y está torcida, no creo que aguante para girar el mecanismo de la cerradura".

Ernestina, 28 de abril de 2020

Sueño LXXXV

"He debido perderme, estoy aturdido. Al lado de unas vías del tren, es noche profunda, Al fondo se ve un resplandor en el cielo, debe ser la ciudad. Veo al fondo un puente de hormigón, viejo. Quiero saber si cruza un río. Me subo a la loma, bajo mis pies cruje la gravilla. Mira hacia abajo y veo que la gravilla se convierte en un enjambre de crustaceos, escorpiones, que me están cominedo las piernas. Subo rápidamente hasta la cima de la loma, y me acuesto sobre las vias del tren. Están frías métalicas y reposo mi cuello en una de ellas y los pies en la otra. Miro al cielo profundo y las estrellas comienzan a rejuntarse. Es Jimi Hendrix que me habla, un Dios de las constelaciones: Levantate viene el tren y te va a decapitar".

Sven, 28 de abril de 2020.

Sueño LXXXVI

"Sueño que mi hijo me despierta y me lleva a su cuarto , abre la puerta , la luz es dorada , árboles frutales , un pequeño riachuelo , y muchos animales , solo consigo recordar un pavo real , hay mucho ruido de alas de pájaros , estoy alegre y asustada , cojo a mi hijo por la mano para salir del cuarto y no puedo , cada vez hay más animales, se multiplican , y todos nos miran y nos miran , sin moverse."

Luisa, 28 de abril de 2020.

Sueño LXXXVII

"Me muevo muy rápidamente , cada tos me propulsa , es como si tuviese algo en la garganta , como un acelerador , si toco a algo o alguien lo deshago , o se deshace , parece que se vuelve agua , me persigue algo oscuro , que no se muy bien que es ,Voy a coger el metro ,la estación se llama Único , del túnel surge una forma oscura ,se acerca a mi y me toca el oído , Vivo en el agua pero solo soy un cerebro parlante".

Tomás, 28 de abril de 2020.

Los sueños LXXVIII AL LXXXVII han sido compartidos por el proyecto Sueños en Tiempos del Coronavirus, de la Fundación el Instante. https://www.elinstantefundacion.org/suenosentiemposdelcoronavirus

Sueño LXXXVIII

El sueño de la guerra

"Estoy en el Norte de España, en un andén sin techar, son las vias del tren, una parada en la afueras de la ciudad. Los trenes que pasan son de cercanías, vagones de color verde y marfil, muy usados, las vias tienen grasa densa, de esa que se forma a base de muchas pasadas, humedad y polvo. Una grasa como la de los ascensores, amasada por el tiempo. Son trenes que hacen su recorrido a Madrid y vuelta, con el mismo conductor, y en el mismo día y paran por todos los sitios. Yo estoy mirando como pasan desde la gravilla de abajo. Veo caras, gente. Para un tren un momento - y se empieza a poner en marcha y veo que se ha subido mi hija. "No puedo dejarla sola", me subo también al tren. El tren ya está en marcha, veo campos pasar. A través de las ventanas. Es un tren de los años 60. No tan moderno como los de ahora. Las ventanas se pueden bajar, los cercos son de madera. En los vagones hay muchos viajeros. Voy recorriendo los vagones hacia la cabecera del tren.. Voy buscando a mi hija Ángela. En cada vagón veo gente - y al mirarlos entiendo parte de sus vidas, de lo que son, de lo que han sufrido, de las alegrías, los siento con cariño. Pasan muchas cosas en los vagones, que no recuerdo. Me apeo lejos. hay revueltas en esta ciudad. Es Montecasino, empedrada. Edificios de piedra, cuestas y callejuelas estrechas, la gente corre en todas las direcciones, se oyen bombardeos, se ven llamas y humo en distintos edificios. Estamos en una guerra, quizás en la segunda guerra mundial, no estoy seguro. Estoy con mis tres hijos, veo que la cosa se está poniendo muy fea. hay unos intensos nubarrones que se mezclan con las densas nubes de humo negro de los incendios. Les digo que me he quedado solo, mi padre a muerto heroicamente por salvarnos. Mi mujer Mari Carmen..? - espero encontrarla entre todo este gentío. Espero que no haya muerto también.

Estamos junto a un coche, nuestro coche pinchado, ya no anda, dentro hay unas cajas de cartón, con unas ramas secas, peladas, brillantes, que no pesan nada - son como el mimbre, pero con forma de astas de ciervo. Es lo único que tenemos ya, lo hemos perdido todo. Empiezo a construir un mureta de ladrillos huecos y cemento y los huecos los lleno con las cajas con las astas. Y sigo con el murete. "Esto será una reserva para la guerra. Nos lo comeremos cuando lo necesitemos." Les digo: "fijaros bien en esto y dónde está. Si me matan a mi, os quedará esto y con esto podreis sobrevivir." Siento una profunda necesidad de protegerlos, de darles todo. Tengo un cuchillo, cojo uno de los cuernos, que ahora es de cuerno y lo astillo con el cuchillo y saco unas laminas de cuerno. "Una para cada uno" Es una lámina fina de concha, como una navaja de mar blanca, con vetas ocres y grises. Está muy afilada por un lado y dentada con dientes muy pequeñitos por el otro. "Os doy esto para que os podais defender y también os servirá para poder peinaros por el lado dentado. No tengo más cosas que daros. Ahora me tengo que poner en marcha hacia Montecasino para buscar a la mamá."

A lo lejos se divisa una colina y en su cumbre está un gran bunker, es el polvorín. Está siendo bombardeado con insistencia. Pasan aviones descargando bombas. Es un edificio enorme de hormigón armado con unos muros gordísimos y tiene un tejado de hormigón armado, todavía mas gordo. Es un escudo de protección. Las bombas caen sobre el tejado explotando sin mellar su superficie y resbalan hacia afuera. De momento aguanta. "Solo puede llegar a explotar si cae una chispa a su interior explotando asi el polvorín todo de una vez" Es muy peligroso acercarse. Todo el mundo huye ante el inminente peligro de explosión. Estará Mari Carmen allí? Sago corriendo con Ángela de la mano por los caminos empedrados de la ciudadela. Qué desastre. Qué dolor. Todo el mundo huye corre. "quisiera encontrar a la mamá, Ángela. Ya no tenemos nada. Quiero a Ángela como nunca antes. Siento amor - Es mi hija. Abajo a lo lejos hay una persona que no huye. Es Mari Carmen. Qué valiente es. La quiero profundamente. Voy corriendo hacia ella. Ella está con los pies en la tierra, recia, fuerte. Bajos los brazos tiene a Jan y a Sven, bebés Y ahora está esperando mi carrera hacia ella. Nos abrazamos, los niños están dentro del abrazo. Estoy llorando de amor. Los quiero. Están a salvo. La guerra sigue. Los soldados americanos están evacuando la isla. Ellos se van. Va a estallar de un momento a otro El Gran Polvorín. Corremos desesperadamente hacia el último avión lleno de soldados, ya dispuesto a despegar. Yo soy uno de los soldados y nos veo corriendo hacia el avión por una de las ventanillas. No hay sitio para todos. Los soldados cogen a los niños. No hay sitio para los adúltos. Sino no cabrían todos los soldados. Pero la madre, la madre tiene que subir, qué harían sin madre.. Yo pienso que el padre debería subir, pero se cierra la puerta y el avión despega. Se ve al papá abajo en la playa. El mar gris frío las olas blancas. Tormenta. Se ve el muro a un lado. El polvorín está envuelto en llamas. No cesan los bombardeos. Es muy triste verle allí abajo solo. Lo que debe estar sintiendo al ver el avión alejarse con sus hijos con su mujer. Y los soldados. Los que han hecho la guerra se van dejando todo en llamas. Yo soy el padre, me pongo a caminar hacia las colinas, ya sin prisas. Las llamas siguen ardiendo, pero ya sin fuerza. ha pasado el huracán de la guerra. Ahora que no hay soldados, ya no hay combates. las llamas se irán apagando. Pero queda el hambre, la desolación, la pobreza. A medida que voy andando se van juntando al camino algunos supervivientes, que salen de las malezas, de los caminos, somos pocos, cansados. Ya no huimos deprisa, caminamos.

Estoy en un coche, en mi viejo coche destartalado. Está mi tía Ursel, gente que hemos recogido por el camino. Mis hijos , mi mujer. Vamos hacia las colinas. Hay barrizales, que ha dejado la tormenta. A un lado de la carretera. Hay un puesto con una vieja. Es una casetilla de tablas, destartalada apenas se tiene en pie. Está pintada de verde descolorido y viejo. Tiene un cartel donde pone que tienen polos. Los niños: Papá Papá compramos los polos. Señora, nos podría vender dos polos para mis hijos. No tengo nada para ofrecerle. la guerra ha invalidado todos los bienes. Ahora la comida es lo más valioso. Miro en la guantera, quedan 4000 o 5000 Pesetas en billetes. La señora dice: "eso es papel eso ahora no vale, no tiene ningún valor ¿no tienes otra cosa?", "Tengo un peine de concha de navaja." "Esto es mejor, pero con esto no puedes comprar los helados" Busco, me quedan dos o tres objetos sin valor ya.. "Señora, te doy todo lo que tengo, a cambio de los dos helados para mis hijos. Están hambrientos. Es su ilusión, despues de todo lo que han sufrido en esta guerra" Ella dice los helados no los puedes comprar. No tienes nada de valor a cambio. Estoy desconsolado. La señora dice: pero venid conmigo.

En mi casa tengo comida de verdad en abundancia para todos vosotros y por ella no cobro nada" Miramos a nuestra izquierda y vemos una gran casona con una chimenea cálida, un hogar".

Sven, 20 de abril de 2020

Sueño compartido por el proyecto Sueños en Tiempos del Coronavirus, de la Fundación el Instante. https://www.elinstantefundacion.org/suenosentiemposdelcoronavirus