La oniroteca en cuarentena

Sueños en tiempo de pandemia

Grete Stern

Sueño CII

"Hoy me he despertado en medio de un sueño, de esos en los que los párpados se abren a traición cómplices de la alarma del despertador pero si haberte pedido el consentimiento. No hubiera querido despertar, no en ese momento. El sueño se inicia dando un paseo en barca por un lago. Cruzamos en la barca a remo o simplemente dejados llevar por el suave movimiento del agua, al otro lado de la charca. Voy acompañada de alguien, ahora no sé quien es pero el recuerdo me viene a decir que es un hombre, amigo y de mi edad, no sé si con algún otro tipo de interés no velado en una u otra dirección, pero me resulta agradable su compañía, muy agradable.

El caso es que mientras estamos en la barca yo voy perdiendo cosas que se caen al agua, parecen cosas de poca trascendencia pero importantes para mí. Entre las cosas que se me caen está el cepillo de dientes y alguna cosa más que no recuerdo. Al llegar al otro lado del lago, que es más bien una charca, unos señores sexagenarios, que resultan ser mis atentos vecinos de abajo nos ayudan a apearnos. Les estoy contando con cierta tranquilidad aunque reconozco mi fastidio las cosas que he perdido. Al girarme, “mi amigo” acompañante de la barca, ha dado a un botón y ha vaciado el lago y podemos ir a caminar a por mis cosas. En ese momento la charca es más como el fondo de una gran piscina con azulejos de un color azul matado, casi blanco. Recojo mis cosas facilmente, pero sigue faltando algo, algo que es importante para mí: el cepillo de dientes. Sigo caminando buscando y llego al otro lado. En el otro lado en la orilla, me encuentro con unas conocidas a las que ahora escribiendo no identifico.

Eran varias mujeres, amigas o al menos con muy buena relación conmigo, dicharacheras y resolutivas, con las que río y comparto mi pérdida. De pronto me doy cuenta que en la parte izquierda de mi camiseta naranja, en el pectoral izquierdo, cerca de la axila o tal vez en la misma cara externa del brazo, empieza a aparecer un mensaje en inglés con letras grises, de varias líneas dirigidas a mí. Es como un mensaje de texto que me envía la persona que lo ha encontrado, parece un desconocido pero ha podido encontrar lo que perdí y desde ahí escribirme, tal vez era un teléfono lo perdido… no lo sé. Al darme cuenta pido a las chicas que me ayuden a leerlo porque desde mi perspectiva no alcanzo.

Estoy entusiasmada con la suerte de que se haya comunicado conmigo. Y justo cuando mis amigas alucinando comienzan a leerlo eran las 6.45 am. Las 6.45 am tras la tiranía del despertador y de los párpados obedientes…."

Laura, 34, Madrid, 14 de abril de 2020

Grete Stern

Sueño CIII

14 de abril.

Ayer murió Félix. Sí, COVID.

"Hace días que me costaba recordar mis sueños. Hoy no. He soñado con Félix, era como veinte años más joven, le llevábamos en un camión de color rojo desgastado, sus ruedas estaban llenas de lodo. Su nieto estaba preparando el camión para llevarlo en su ataúd. Pero yo veía desde lejos que él se despertaba, que dentro del camión él salía de su ataúd y podía ponerse de pie dentro. Sonreía. Decía un montón de cosas que no entendía. Después se bajó del camión y empezó a perderse entre las calles. Todos le seguíamos, pero él se reía como un niño pequeño, como si quisiera que le atrapáramos. Se reía de nosotros.

Todo mundo le buscaba porque habría que llevárselo al tanatorio. Yo me iba por ahí con una amiga a buscarlo, cruzábamos tendederos llenos de ropa vintage, realmente era un mercadillo callejero donde atendía una chica muy atractiva con tatuajes. Mi amiga me decía que no me distrajera, que debíamos encontrar al abuelo. Las calles eran como en cuesta y el barrio era como con casas de cartón pero sueño de asfalto, uno que otro árbol. No recuerdo que hubiésemos encontrado al abuelo, pero sí haber andado mucho tiempo entre las calles".

Sueño CIV

15 de abril

"Soñé que tenía un puesto de tortillas mexicanas enormes, más grandes que las tlayudas de mi pueblo. Vendía también nopales y spaguetti con tomate. Tenía una enorme bandeja de spaguetti con tomate. Frente a mí estaba una mujer vendiendo exactamente lo mismo que yo. Era mi amiga. La diferencia era que ella no estaba en el puesto, lo dejaba solo para que la gente cogiera lo que quisiera y ella estaba en una esquina descansando.

Yo no entendía cómo la gente no se robaba las cosas. Entonces yo me acerqué y cogí una tortilla, luego un poco de nopales... no tenía intenciones de pagarlo, pero sentí su mirada a lo lejos, entonces, como si nada, después de la segunda vez que cogí comida, le dije: ¿Qué te debo? Y me respondió: "Tú sabrás". Ya en serio dime qué te debo, le decía. "Tú sabrás", me decía una y otra vez.De repente ya estaba en otro lugar: la casa familiar, habitaciones. Mi hermana quería contarme algo, yo no le hacía caso, mi prima quería contarme algo, algo que había visto en el Ipad, yo no le hacía caso tampoco. Yo no dejaba de sacar los vestidos viejos de cajones... a ver si alguno me quedaba. Eran de mi prima y algunos de mi hermana. Todos eran vestidos como de verano. En otra habitación: yo en una cama de matrimonio con un hombre que me gustaba, pero él no me hacía caso."

K. 32 años. Madrid, 14 y 15 de abril de 2020.

Grete Stern

Sueño CV

"¡Tuve un sueño que no sé si fue premonitorio! Soñé que estábamos ahí de la abuela y que tocaban la puerta así como muy fuerte muy fuerte, y dije "Ay quién viene a molestar ahorita" y abrimos y eras tú y dijimos: "Ay, qué bueno que pudiste llegar, ahora ya sabes con todo esto que hay de los aeropuertos y eso...pero venías con una panza como de embarazada y te decía "Ay qué bueno que te animaste, vas a ver que es bien bonito. Y tú me decías: "No espera" Y que te alzas la blusa y no era panza de embarazada, lo que traías era un "cangurito" y ahí ya traías a tu bebé, o sea ya habías tenido a tu bebé: era un niño. Era morenito como mi tío y yo te decía "¡Ay, déjame cargarlo, está chiquito, bien bonito y tú tenías una cara de "Híjole, ¿Si lo dejo que lo cargue o no?" Porque venía solo con pañal y envuelto en el cangurito que según le daba mucho calor. Y yo "¡Ay, déjame cargarlo!

Y detrás de mí venía ... no me acuerdo quién...y también querían cargarlo...y tú con tu cara así de... (expresión de duda) y en el coche de tu papá venía tu mamá y tu papá y tu papá te decía ¡Vente, no le vas a prestar a tu bebé, métete al coche! Y entonces yo pensé:"Ay otra chocante que no va a dejar que nadie toque o agarre a su hijo" y que me meto muy enojada".

Sueño enviado el formato de audio el 13 de abril, se lo envía a su prima por whatsapp de México a Madrid. N.L 38 años.

Sueño CVI

Sueño de siesta "Estaba cocinando con él, y yo rompía uno a uno varios huevos. Tenía que separar las claras de las yemas pero no lo hacía. Los cogía todos entre las manos y no podía más. Lo miraba como preguntándole si no me ayudaría. Él se reía y decía que sí pero lo hacía todo muy lento y yo todo muy rápido".

Sueño CVII

"Soñé que mi paciente me enviaba un vídeo de su control glucémico en un gráfico y me decía que todo había ido bien".

Sueño CVIII

Sueño 18 de abril

"Hoy he soñado que mi amigo de Portugal me enviaba un sobre con dinero y una carta escrita en portugués que me decía que me cuidara y que esperaba que estuviese bien. Eras exactamente 1036 euros en billetes. Estaban en un sobre arrugado y viejo. Yo no sabía si agradecerle, devolvérselo o guardarlo. Me sentía mas bien agradecida.La misma noche soñé que estaba en un restaurante pequeño y raro con vistas al mar. Las camareras vestían mitad estilo sport y mitad étnico-mexicano. Eran un desastre y no se ponían de acuerdo.

En la cocina había dos percheros llenos de sudaderas y un mueble donde había varias camisetas de algodón perfectamente dobladas. Todo estaba decorado sin sentido. Yo sólo las observaba y esperaba a que una mujer me hiciera el Tour. Salíamos del restaurante cuesta abajo...pero antes me aseguré que mi bolso de cuero que dejaba estuviera cerrado para que nadie me robara... lo habría y había billetes falsos que nunca había visto, como de tela con papel....los dejaba pero cogía los originales, quizás eran unos 200 euros en billetes de 10 y de 50. La mujer que me dirigía era de pelo corto y rubio-blanco, era mayor y delgada, tenía aspecto como de status alto, como la dueña. Ella se adelantaba y yo en el camino me encontraba con una bolsa de plástico llena de fajos de billetes. Y luego otro dinero fuera de la bolsa de plástico transparente. Me quedaba un momento detenida a pensar.

Había gente que veía desde el restaurante. Todos como si nada. Yo preguntaba "¿Es de alguien?" Y me decían "Sí, es nuestro, déjalo ahí". Refiriéndose al de la bolsa de plástico. Pero los billetes de fuera faltaban de descubrir de quién era...entonces preguntaba a otras ricas rubias de pelo largo... me decían que era suyo y lo cogían sonriendo. Me fui con la señora que se había adelantado. Yo me sentía algo confundida, inquieta, pero quería ir a la playa a ver el Mar.

K. 32 años, Madrid.17-20 de abril de 2020.

Grete Stern

Sueño CIX

Jueves 16.04.20

"Hoy he soñado que iba a visitar a mi prima Yaiza que vive en Lanzarote, aunque en este sueño debía estar viviendo en otro lugar porque para verla tuve que subir en algo parecido a un telesilla por encima de una montaña Nevada. Iba yo sola y la visita duró apenas unos segundos en la cima de la montaña. Después me veo en una tienda grande, llena de ropa colgada como en una tintorería, con un mostrador grande. La chica que atendía era Carina, la profe de la guarde de Victoria. Iba con una mujer rubia que en el sueño era amiga mía pero en realidad no se quien es. Salimos de la tienda rápido porque a mi "amiga",la estaban llamando insistentemente, eran de noche y estábamos buscando un calle que era el punto de ubicación que su llamada insistente le había mandado. No la encontrábamos aunque estaba cerca.

Cuando finalmente llegamos al punto encontramos a dos de mis compañeros de trabajo, José y Nuria, tirados en el suelo con un disparo cada uno en la barriga. Estaban bien, porque del agujero no salía sangre. Mi amiga lloraba y decía que todo era culpa suya pero yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Le pregunté a Nuria que había pasado y me dijo que me fuera con ella en la ambulancia y me lo contaba. Llego la ambulancia y cuando fuimos a subir me he despertado…"

Sueño CX

Domingo 19.04.20

"Estábamos de fin de semana en Salamanca o en algún parecido. Pablo, las niñas y yo. Entramos en un bar y pedidos unos bocadillos de salchichas, había mucha gente y había unas escaleras muy similares a las de caracol pero sin llegar hacer el giro. Cuando íbamos subiendo con los bocadillos las salchichas se salían y se ponían solas en el plato. Al final de la escalera había una puerta cuadrada de madera. El bar tenía mucha luz del sol. Al entrar por la puerta cuadrada todo y todos desaparecen estoy en otra dimisión, en la plaza de un pueblo. No hay luz, es como un filtro de color azul.

Es por la tarde. Aparecen un grupo de personas entre ellas un primo mío (al que no veo desde que era niña,) y mi hermano mayor. Me dicen que esta todo listo y me llevan como a un garaje grande donde están dispuestas sillas y detrás de las sillas una mesa larga con mantel de papel con comida para después. Vamos a ver una obra de teatro. Cuando empieza no entiendo nada. Veo c omo los demás se ríen, salgo de la sala, corro por las calles para buscar la puerta por donde entre. No la encuentro, vuelvo al teatro ahí me doy cuenta de que las personas que están allí no tienen los mismos sentidos que yo. Ellos tienen visual ocular de movimientos rápidos, pueden leer la mente., por eso yo no entendía la obra.

Me doy cuenta que en un lateral esta la puerta por.la.que entré, o por lo menos del mismo tamaño pero en color azul como el ambiente. No puedo salir, pero tengo la certeza de que Pablo vendrá a buscarme y por eso decido abrir la puerta y esperar a que venga. Al otro lado no se ve nada solo luz, la misma luz del sol que había en el bar y que en contraste con el tono azulado del otro lado, resulta una luz cegadora".

Paloma, 38 años, Madrid, 16 al 19 de abril de 2020.

Grete Stern

Sueño CXI

Soñaba que estaba con mi hija pequeña y mi pareja viendo una obra de corralateatro. Habíamos pasado el día viendo y haciendo cosas y nos sentíamos felices. Un día aprovechado que iba a culminar con este espectáculo. Estábamos sentados en una especie de plaza con sillas de plástico. Las representaciones se hacían en los balcones del edificio. Al rato de comenzar el espectáculo, me di cuenta que, en las filas delanteras de sillas, se encontraba mi hijo mayor y su novia. Me acerqué a ellos para saludarles y comentarles lo que habíamos hecho en el día.

En un momento dado, mi hijo me dijo que si podía hacerme una pregunta grave. Me eché a reír y le dije: "¿Otra vez necesitas dinero?", "No, me respondió-tengo bastante dinero." "Esta bien, pregunta." ¡¡Y me desperté!!. Me obligué a volver a dormir porque, algunas veces, continúo con el sueño. Pero no. No hubo continuación. Salté de la cama y pensé llamar a mi hijo. Me dio miedo. Y así estoy, entre la curiosidad y la duda. Podía llamarle, sí. Pero ¿y si no me gusta la pregunta?

 

Teresa, Madrid, 25 de abril de 2020.

Sueño CXII

“Y vuelvo a sentirme en cuerpo y alma con diecisiete años. Es un sueño largo, van pasando muchas cosas, inconexas. Hay un examen de inglés. Una de esas convocatorias enormes, y la primera parte no puedo terminarla. Hay demasiado ruido, la gente lleva auriculares, los míos no funcionan. Y una de las profesoras no para de hablar. Nos cuenta lo imposible que le resulta encontrar hoy, una mermelada africana que le ayuda con su problema de tiroides... El examen ha terminado, no espero el resultado. La dichosa mermelada y el ruido me ha fastidiado la nota. Me voy. Le veo, hablamos. Vamos a su casa, hay mucha gente. Por alguna razón, en el sueño aparece Ale. Mi Ale. ¿Pero qué pinta aquí Ale? Está bien, está bella. Nos abrazamos fuerte. ¡Qué bien poder vernos!

Ale: ¿Estás bien?

Yo: Sí, ¿y tú? ¿Pero qué haces aquí?

Ale: Es mi casa, he venido de visita y he pasado a saludar.

Yo: ¡Ah! ¡Qué coincidencias tiene la vida, ¡Qué alegría, Ale!

Ale: ¿Y tú?

Yo: Yo es que soy amiga. De él. Te presento...

Le presento, le abrazo, miro a Ale con picardía. Ale me conoce. Ale me sonríe. Puedo ver en sus ojos que sabe que me gusta, puedo sentir su alegría. Visto bueno, nos gusta. Pasan muchas cosas... días, semanas, quizá meses... sueño largo. Siempre sueño largo. Y cada vez que regreso a mi casa, es mi casa de Oviedo. La última en la que viví. Sólo llego al portal. C/Muñoz Degraín,2 Siempre miro en el buzón. Me encuentro cosas: Descuentos caducados para el videoclub, publicidad, postales de tía Magda. El buzón siempre está lleno. Y siempre me preocupa que mamá no haya bajado a coger el correo. Es como si no viviera allí. Como si fuera de visita, de vez en cuando. Vacío el buzón.

Pienso en alquilar una peli. Me meto en el ascensor. Cambiamos de escena. Nunca llego a ver mi casina. Sí, pasan muchas cosas..., días, semanas, quizá meses... sueño largo. Siempre sueño largo. Hemos tenido una bronca, él y yo. No sé por qué, pero sé que nuestra amistad, ahora, está en pausa. Voy a su casa, para recoger mi ordenador y devolver las llaves. Confío en que no haya nadie. No quiero verle. No quiero seguir discutiendo. Mala suerte. Mamá y el niño.

ÉL: ¿Qué haces aquí?

Yo: Venía sólo a devolveros las llaves. No me parece bien tenerlas...

Madre: Claro cielo, no te preocupes.

Termino de recoger, empiezo a irme.

Él: Iremos a León, también vendrá Fer. Igual quieres venir.

Yo: Fer, ¿Qué coño me importa a mí Fer?

ÉL: Bueno, como hablabas de que alguien te gustaba, de que él...

Yo: ÉL... él puede ser cualquiera. Él no es Fer.

ÉL: No lo sé, como no lo dices. Dilo. ¿Él quién es? ¿Él soy yo? Entonces dilo.

YO: Y dale... qué puta manía tenéis. Si ya lo sabes, por qué quieres que lo diga. Lo diré cuando me dé la gana. Lo diré cuando esté preparada. Lo diré cuando vea un atisbo de posibilidad. Porque no, no lo veo. Y estoy cansada. Lo diré, si quiero, cuando me dé la gana.

Y me voy... y vuelvo al portal, y siento cómo el corazón quiere salirse del pecho. Y no dejo de tener fe. Nunca pierdo la puñetera fe. Estoy alerta para darme la vuelta. Espero que venga... camino la calle, sigo esperando a oír su voz para que pare. Nada. Llego al portal, no quiero mirar hacia atrás por el temor de ver la calle vacía. Subo las escaleras, miro de reojo. Vacía. El buzón vuelve a estar lleno. Se rompe el corazón y lloro.

Tengo la sensación de que esta historia se repite. Se cierran las puertas del ascensor. Suenan las campanas de la iglesia, ya en la realidad. Me despierto.”

Laura, Madrid, 26 de abril de 2020.

Grete Stern

Sueño CXIII

 

"Esta mañana he soñado al despertarme, que me despertaba y le decía a mi compañero que había tenido un mal sueño, que vivíamos lo que estamos viviendo... Y me he despertado... Y he tenido que quedarme un rato en la cama, inmóvil, procesando todo... "

Sam, 35 años Madrid, 24 de abril de 2020.