La oniroteca en cuarentena

Sueños en tiempo de pandemia

Sueño pre cuarentena-Preludio a la oniroteca

"Me impresionó bastante y desperté muy aturdida. Soñé con una masacre...muchísimas muertes y con muchísima sangre y yo huía todo el tiempo de ello y podía ver el sufrimiento de las personas. No había verdugos que realizaran la matanza. Lo que mataba era como una ola de cristales rotos de colores....y lo que recuerdo el último escenario del sueño es que me encontraba en unos aseos públicos muy grandes muy blancos. Los azulejos muy limpios y muy blancos. Y ya no recuerdo más.... sólo que me impactó bastante y no hice referencia a el hasta que no comenzó la alarma de pandemia".

R,R, mujer, Madrid. Este sueño lo tuvo el 28 de febrero de 2020.

marzo 2020

Sueño I

"Viajamos a Wuhan. Mi padre, mis dos hermanas mayores y yo. Somos adolescentes. Wuhan, ciudad china y epicentro del Covid-19, resulta ser un paraíso tropical. La playa kilométrica de arena blanca y aguas cristalinas se ha convertido de uso exclusivo para el turista, ya que el pueblo que la habita está confinado en casa por temor al contagio. La luz es cegadora, y el viento levanta arena blanca de vez en cuando. Nos sentamos en un chiringuito de playa, todo construido en madera oscura, que recuerda a los que frecuentamos en Costa Rica aquella Navidad. Pedimos batidos de fruta fresca.

Mi hermana Gracia está amarilla, blanca, esta amari-blanca y cabecea encima de su zumo. Mi hermana Gracia ha debido contagiarse. Mi hermana Gracia se esta muriendo, y detrás de ella, vamos a morir todos. Mi hermana Gracia se duerme sobre su batido de frambuesas y papaya. El paraíso tenía trampa y nosotros nos hemos dejado atrapar".

Sueño II

"Una habitación de hotel. Entre las cortinas entreabiertas de hilo marrón, se cuela un rayo de sol que incide sobre la esquina inferior de la cama. La cama cubierta por una colcha de flores cruje cuando te sientas en ella. En la mesilla de noche, un teléfono de disco color crema descansa sobre un mantel tejido a crochet. Una televisión de tubo retransmite un vacuo programa de entretenimiento que configura un ruido de fondo constante y deprimente. En esta habitación anacrónica, mi madre y yo compartimos confinamiento.

Empieza una discusión, cada vez más acalorada, por algún motivo que desconozco. Me siento miserable por cumplir cuarentena con ella, ¿Cómo se me ocurre? Algo dice o hace que estallo en un ataque de ira. Agredo a mi madre. La empujo contra la cama, y entre mis piernas, aplasto su cabeza iluminada por el único rayo de luz que entraba en este moridero".

Los sueños I y II fueron soñados por L. Mujer de 29 años, española viviendo en Londres. 26 de marzo de 2020

Sueño III

“Desde el viernes 13 de confinamiento sólo he soñado con pacientes, cosas que tengo que hacer, todo lo que tengo que hacer para ese día. Son sueños como de mensaje de texto. Sueño que me olvido de cosas de la agenda, sueño la hora, sueño que es tarde”

Sueño IV

“Gente. Un montón de frutas y verduras en la calle, sobre todo verduras, sobre todo pimientos rojos. Mon Laferte, un concierto muy grande. Yo era la que le recogía las sillas. Luego cambiaba la escena, casa de mi abuela en México, nos preparábamos para ir a una boda a las cinco de la tarde, de repente ya estaba frente a mi madre eligiendo el vestido para la boda. Había muchos. Cada vestido tenía una historia que yo le iba contando a mi madre”.

Sueño V

“Soñé con unas amigas del bachillerato, entrábamos a un examen muy difícil de matemáticas o física, no sé. Estaba muy angustiada porque no sabía nada de fórmulas, no imaginé que fuese así de difícil. Me quedaba en blanco, mirando el papel. Mis amigas se esforzaron y terminaron. Después le pedí a una de ellas que me lo explicara, me dijo que no me preocupara, que lo llevaba en la mochila y que lo podía hacer en casa. Luego estaba en un bar con una amiga, me sentía mal porque estamos en estado de alarma y está prohibido”.

Sueño VI

“Soñé con mi amiga (que tiene daño cerebral) soñé que estaba bien, que quería irse de copas conmigo, que decía que estaba genial. Después la escena cambió y yo estaba ayudándole a alguien que estaba en peligro en la playa. Recuerdo que luego había música de jazz”. Sueño VII “Soñé que ayudaba a una amiga a hacer su mudanza. Entrabamos y salíamos sitios. Cargábamos cosas muy ligeras como de cartón pero que para el resto de la gente parecían pesadísimas. Yo podía cargar dos muebles con las dos manos. Aparecía una chica que salía de ducharse a ayudarme con los muebles y con la toalla puesta en el cuerpo y la cabeza. Alguien le dijo que se iba a enfermar, que mejor no saliera a la calle

Sueño VIII

“Un examen que era de escribir mucho, mucho, quienes hacían los exámenes eran desconocidos, altos morenos y guapos. Muy simpáticos. Yo les sonreía mucho como feliz, pero no tenía idea del examen. Tardé mucho en contestar “solo que da una hora” dijo una mujer. Y aún me quedaba mucho por responder, las preguntas estaban escritas a mano, iban sobre cultura identidad y patrimonio cultural. Algo sobre Euskadi, de repente empezaban a parecer preguntas que sí sabía y empezaba a escribir mucho. Los chicos guapos e inteligentes entraban y nos hacían sentir más tranquilas”.

Sueño IX

“Soñé con mi familia, no sé dónde estábamos, discutía con mi madre y le recriminaba que era una obsesiva de la limpieza, y eso me hizo explotar. Aparecía un baño sucio, muy sucio, le decía a mi hermano que lo limpiara. Mi hermana y yo cocinábamos y ella se bebía un vaso de aceite de oliva que luego se convertía en crema de orujo. La casa debía quedar limpia en profundidad. Luego mi familia se fue y yo había quedado de verme con un chico en otra ciudad ¿Por qué me iba con un chico si podía estar con mi familia? No lo entendía en el sueño. Nadie se quedó en casa”.

Sueño X

“Una clínica de dos plantas, quería subir a pasar consulta, pero había un montón de tierra y gente trabajando abajo, no se podía subir. Le enviaba un mensaje de texto a la paciente para cancelar la consulta”.

Sueños del III al XI soñados por M. mexicana viviendo en Madrid, 32 años. Sueños del 17 al 26 de marzo 2020

Sueño XI

"Soñé que iba por mi papá a una casa y cuando buscaba el carro...ya no estaba. Es la segunda vez que sueño que me roban el carro".

Sueño XI soñado por N. 36 años, mexicana. 26 de marzo 2020.

Sueño XII

"Estábamos mamá y yo solas. No se veía un alma. Estábamos interesadas en visitar lo que parecía un museo/ruinas prehistóricas. Entramos. Era al aire libre. Había un torreón con escaleras en las que había dibujos desde el suelo hasta el techo. Hay unos chicos delante nuestro. No respetan mucho las escrituras y pisotean y se ríen de ellas.

Mamá lleva un pañuelo verde. Llegamos a lo alto del torreón. El patio lleno de tierra seca se divide en dos partes. Una electrificada en la que se encuentras partes importantes de la ruina. La otra vacía. El pañuelo de mamá se vuela a la parte electrificada. Se queda enganchado a la valla misma. Yo voy a recuperarlo pero no sé de qué manera subiendo por la verja “activo” (no tiene ningún sentido porque las verjas electrificadas siempre están activas) y el pañuelo se quema hasta que no queda ni un hilo.

De repente aparecen filas de monitores de entrenamiento en la zona electrificada. Parecen africanos por sus vestimentas y sus pinturas y sus joyas. Tengo borroso cómo termina".

Sueño XIII

"Ahora estoy con mis amigas, hay cuarentena, lo sé porque a pesar de encontrarme en una piscina me siento mal por estar ahí, tengo remordimientos. La gente se lo pasa genial. La sensación es borrosa, está difusa. Estoy en la piscina y me voy con un grupo de gente que no conozco. Hay un chico rubio de ojos azules que se llama Sebastián. No sé si le beso antes de conocer a Sergei. Otro chico que habla con acento marcado en español. Lleva una caja que se acaba de comprar en una marca muy cara Brunello Cucinelli. Creo que su familia es rica.

Estamos en un festival en una mesa alta rodeados de césped. Sebastián me pide que le de un beso que sea muy largo para que todo el mundo se dé cuenta. Yo lo hago. Llego a casa y mi amiga me regaña. Es una casa marrón de madera oscura. Me cogí una buena y no me acuerdo de la mitad de las cosas que hice. Hay una terraza. Abro la terraza. Colgado de un árbol hay un tucán enorme, con una cola peluda de zorro verde. Es monstruoso. Baja hasta mi terraza y empieza a lanzarnos bolas verde algo más grandes que una bola de tenis. No sé qué hacer. Tengo miedo cierro la terraza. Pero sigue lanzando y yo esquivando. Tiene sensación de videojuego. Muriel me tranquiliza.

Estamos bebiendo vino así que rompe su copa y me la tira para que le apuñale. Cuando lo hago varias veces el tucán desaparece. Puf como humo. Sé que mi padre aparece en algún momento pero no sé cuando. Estoy en el trabajo. En mi hotel pero el aspecto ha cambiado. Ahora es todo blanco mucho más grande y lleno de mármol. Aparco mi moto vespa negra fuera. No la guardo porque estoy segura de que no pasará nada. No lo entiendo pero Sergei está alojado en el hotel. Me ve con mi feo traje de trabajar y ya no sé si le gusto tanto.

Después de idas y venidas siempre me lo encuentro en la mesa que está junto a las gigantes escaleras blancas de mármol del hall. Subo y bajo. Me habla. Termino de trabajar. Voy a buscar la moto. Me encanta porque solo tardo 5 minutos en llegar a casa. No la encuentro. Empiezo a agobiarme. Busco por todas partes, en el garaje de al lado, pregunto a las chicas que tienen una tienda al lado. Me dejan pasar. Tienen una moto rosa desmontada y un fajo de billetes de 1 euros falsos enrollados. Les doy las gracias y me voy. No encuentro la moto me agobio. Me empiezo a decir por qué no la abré metido dentro".

Los sueños XII y XIII sueron soñados por María Rodríguez, 27 años, Madrid. 27 de marzo de 2020.

Sueño XIV

"Se me caían dos dientes y mi unica preocupación era que me iba a gastar mucho dinero cuando me los pusieran".

Sueño XV

"Me habian invitado a un estreno de cine, yo iba muy guapa y de noche, luego hubo un cóctel y habia unos "señores, no muy mayores" que querían ligar conmigo".

Sara, 63 años, Madrid. 27 de marzo 2020.

Sueño XVI

"Mi piso de la calle Pradillo de unos 130 m2 parecía ahora una diminuta cueva oscura asfixiante. Los muebles doblaban su tamaño. La cama de Wanda (el labrador de mis padres) era ahora una gigantesca colchoneta que cubría toda la superficie del salón y también comedor. Las mesas y cómodas eran monstruos que te impedían el paso, la casa se había convertido en una gincana donde sortear los objetos era todo un desafío. Conseguí llegar al balcón, abrir las puertas significó una ráfaga de aire fresco y una sensación de libertad".

Claudia Rodriguez, 31 años, Madrid. 27 de marzo 2020

Sueño XVII

"Estuvo muy raro porque soñé con gente que conocía de mi oficina, gente...en mi sueño también estaban gobernadores de los estados. No sé... yo sólo pensaba en cómo es que se gasta en estas épocas para arreglar el baño...pero luego decía: claro, porque es un buen momento para los que tienen...pues la oportunidad de estar en sus casas y así...es una buena época para ver si remodelas algo...(comenta: y ahorita que lo estoy mensando yo le enseñé ayer a mi mamá unos como mosaicos que ví que se hacen aquí en Oaxaca y le dije que por qué no comprábamos unos mosaicos para remodelar el patio...me parece curioso porque es una época donde tienes mucha oportunidad de hacer cosas, tienes tiempo...pero...no sé quién sabe si están abiertos esos mosaicos, si sea una buena idea gastar...no sé, son muchas cosas...) en el sueño también hubo una parte en la que tenía ir a un lugar y de repente mi conductor se desviaba y me llevaba por un lugar súper feo y yo me ponía súper loca.

Y pues ya. Esa parte me dio miedo".

Sueño enviado por audio y soñado por M. 31 años, México. 27 de marzo de 2020.

Sueño XVIII

"Un maestro llevó globos para sus alumnos A cada uno les dijo que pusiera su nombre en el globo los dejaran en el suelo y salieran. Los movió y les mandó entrar. Tenéis 5' para encontrar el vuestro. Los alumnos entraron corriendo y se pusieron como locos a buscar. Los globos revolotean se movían, pasó los 5' y ninguno logró encontrar el suyo El maestro les dijo, Coger uno y dárselo a quien corresponda su nombre. Tardaron 2' en tener cada uno el suyo. Les dijo, los globos son la felicidad si cada uno busca la del otro enseguida enseguida nos llegará la nuestra Y ahora nosotros tenemos cada uno un globo con nuestro nombre Ahora necesitamos más que nunca del otro. Ahora la salud de todos está en nuestra manos"

Este sueño fue soñado por L. 76 años, Madrid. 27 de marzo de 2020.

Sueño XIX

"Despertándome de una de esas siestas interminables que agobian un poquito.Sueño que me como una rica galleta de la panadería del pueblo. De esas galletas gigantes, con grandes pepitas y en su punto justo de masa. Blanditas, pero no demasiado. Sin embargo, noto que no está tan rica como siempre. Percibo texturas diferentes, algo frías, casi húmedas. Pienso que en vez de un horno, el lugar de donde ha salido esta galleta es el congelador. Aun así la disfruto. La saboreo egoístamente mientras veo entre los típicos cabeceos desconcertantes que te hacen a preguntarte si estás despierta o dormida, cómo mi chico, tumbado enfrente del mismo sofá, es ajeno a este placer momentáneo que tardará poco en desaparecer"

María de Antonio, 29. Asturias. 27 de marzo 2020.

Sueño XX

"Estando en la casa donde me crie, una casa de campo en la montaña, junto a una amiga mía, su esposo y sus hijos de 11 y 8 años, charlando, ella me contaba que su hijo mayor era muy hábil e inteligente; el otro un chico atrevido, simpático y muy guapo. De repente, un gran río comenzó a fluir cerca de donde estábamos sentados y sus aguas arrastraban a una mujer muerta y desnuda, de mediana edad. Cambia la escena por sorpresa, y la mujer está viva de espaldas a nosotros, se da la vuelta, saca una pistola y comienza a dispararme a mi, que estaba en primera fila y la enfrentaba, pero lograba zafarme del disparo. Los demás estaban detrás de mi.

Cuando sacó la pistola pensábamos que era sólo una amenaza, que no dispararía, pero cuando disparo fue un shock" (comenta en forma de nota: "mi amiga ha perdido a su madre hace dos días").

Soñado por I. Mujer, 62 años, Madrid. 28 de marzo 2020.

Sueño XXI

"Soné que trabajaba como babysitter con una familia de personas muy ricas eh... y viajábamos en unos barcos, en lagos, hacia paisajes muy remotos, llenos de vegetación, y antes de cada viaje que programábamos nos poníamos como un sombrero que reproducía como las hojas de esa vegetación. Entonces nos íbamos y un día llegábamos a una casa como muy antigua en una isla muy lejana y... en... esa isla había una casa antigua como de madera como de estilo un como londinense...eh... parecía que nadie vivía ahí, excepto por un guardián y un tiranosaurio rex de 50 cm, de repente el tiranosaurio me intentaba agredir mientras subía las escaleras".

Sueño XXII

"Mientras estaba con mi hermana Paola, frente a una especie de templo masónico que estaba entre... por la mitad debajo del agua y por la otra mitad de bajo de la tierra y la puerta era como una pared entera como toda hecha de madera, como si fuera un armario antiguo enorme. Y cada vez que una estatuita de madera como que goteaba sangre, era la señal de que una sirena dentro de ese santuario se estaba cortando por la mitad... y esa señal era la señal era la que podíamos entrar en el templo. Entrabamos para salvar a la sirena o para escaparnos o quizás porque no había otra opción"

Sueño XXIII

"Estaba siempre con mi hermana como en un entorno natural y estábamos siempre como en un sendero que era como una especie de montaña , de sierra, el sendero era muy chiquitín y había vacío a los dos lados y a un lado había un torrente y lo que buscábamos era no caernos al torrente. Yo tenía muchísimos vértigos y... en realidad nos parecía muy peligroso... pero cada vez que caía,, porque si caía, siempre buscaba...lograba salvarme, y quizás no era tan peligroso".

Transcripción de audios de sueños de N. 30 años, italiana viviendo en Madrid. 27 de marzo de 2020.

Sueño XXIV

"Empieza con mi angustia de que ya estaba listo el vuelo y me tenía que ir al aeropuerto, pero sólo llevaba una maleta pequeña con unas cuantas ropas y nada de cosas ricas para llevarle a mi hija. Llego al aeropuerto y estaba solo y raro, no se parecía al de La Ciudad de México. Alguien me decía que me tenía que subir a un carro porque el avión estaba escondido ya que no tenían permiso de volar Me subí y mi angustia seguía porque no le llevaba dulces a mi hija, pero estaba emocionada porque al fin la vería... llegué a un terreno solo y hueco donde estaba un mega avión que decía Iberia. Iba sola, sin más pasajeros, creo que sólo el piloto... mi sueño se salta hasta mi llegada a Madrid donde por fin encontraba a mi hija".

V. 55 años, México. Su hija viven en Madrid. 28 de marzo de 2020.

Sueño XXV

"Estaba en el trabajo, trabajaba sólo unas horas, era un día especial. Entonces recibía un correo de una compañera en el que me decía algo de una actividad especial, algo como un intercambio, una formación. El trabajo no me estaba cundiendo, iba ralentizaba, como pasa en los sueños, y el tiempo pasaba sin que llegara a ser productiva. Decidí visitar a la responsable de formación y preguntarle por ese correo. Ella me pedía paciencia, ya me llamaría. Entonces comenzaba todo, debían amputarme una mano. Era parte del proceso. Y con un cuchillo panadero se disponían a cortármela.

En ningún momento me dieron opción a negarme ni yo me lo planteé, así que me cortaron la mano. Sin preguntar cuál era el siguiente paso, absolutamente traumatizada me marché del lugar. Al tiempo vi a una compañera, le habían vuelto a unir la mano al brazo, entonces pensé que quería hacer lo mismo, pero me había dejado mi mano en el trabajo. Le pregunté a la responsable de formación si conservaban mi mano y cuál era el siguiente paso, ya que desde que me la cortaron me sentía profundamente triste, no podía sostener la tristeza y la angustia, ocupaban todo, y eso me preocupaba más que el hecho de que me hubieran cortado la mano. Le pregunté si eso era normal cuándo te cortaban la mano. Me dijo que la había guardado en la nevera pero que probablemente no me la pudieran volver a poner y que el siguiente paso era irme a otra ciudad, no lo entendí muy bien. Mi angustia se incrementó, como iba yo a moverme en ese estado, había llegado a pensar que prefería estar muerta. Ni siquiera había recogido mis anillos que estaban en esa mano que ya no formaba parte de mi cuerpo. Entonces aparecí en la sala donde recomponían partes del cuerpo, estaban creando con moldes lenguas, narices y demás. Pero yo quería mi mano, no una de mentira.

Me habían cortado la mano izquierda, mi preferida, es la más bonita. Allí estaba otra compañera, se había quedado dormida, y aprovecharon ese momento, pensando que sufriría menos para cortarle la mano. Entre sus gritos de dolor y angustia me desperté. Conservo mis dos manos, la angustia y la imagen del brazo ensangrentado sin mano".

Z. Mujer, 29 años, Madrid. 29 de marzo de 2020.